Concierto de The Black Keys en Madrid

Conciertazo. Así de claro.  The Black Keys no se dejaron nada, de ánimo quiero decir, porque el concierto fue cortito, hora y media. A eso de las 20:30, que fue cuando yo entré el Palacio de los Deportes estaba casi vacío, una pena porque lo que pude escuchar de The Maccabees estuvo bastante bien. Pero entre la salida de curro, el cenar y, sobre todo, beber antes del concierto hizo que la gente empezara a entrar a eso de las 21:00. Ya sabéis que en España nos lo tomamos todo con calma.

A las 21:30 el estadio ya estaba lleno y ya se pedía la aparición de los americanos. Se apagaron las luces y entre silbidos y aplausos entraron saludando al personal. Howlin’ for you fue la primera canción que tocaron, ya sabéis, para empezar flojito e ir calentando, luego vendría Next girl y así se sucedieron una recopilación de lo mejor de sus discos.

He de decir que vi el concierto en grada, también que una vez vistos al siguiente me voy  al suelo, porque The Black Keys es un concierto para ver desde las primeras filas. Estaba un poco preocupada porque no sabía si iba a poder bailar y saltar (que es básicamente como bailo) porque delante de mi asiento no había otro, el espacio no era muy grande, y tampoco quería fastidiarme el concierto cayéndome. Pero no hubo problema porque por suerte se colaron unos y se pusieron delante. Tiene narices, incluso en grada me toca un tío alto delante que no me deja ver el concierto a gusto.

En fin no pasa nada, porque en un momento dado, cuando tocaron Girl Is On My Mind,  The Black Keys se acordaron de mí y me miraron, con el foco, intensamente. Vi a Sauron, vi la luz, me acordé de que tenía que ver pasar mi vida ante mí, y andar hacia la luz, pero lo único en que pensaba era  que no podía ver al batería. Durante tres canciones me quedé ciega  y no pude apreciar la espectacular camisa tejana con flecos del guitarrista, total la camisa.

Pero todos mis pensamientos se diluyeron a medida que el concierto avanzaba: Gold On The Ceiling y Little Black Submarines fueron alucinantes, el estadio se vino a bajo con Lonley Boy, Everlasting Light fue preciosa, aunque no le sacaran mucho partido a la bola de disco (yo creo que se olvidaron de que la tenían y dijeron “¡Ostras las bolas!” porque tenían dos que hacían unos efectos de luz muy bonitos), las montaron para dos canciones, muy espectacular, eso sí.

Para terminar relajaditos tocaron I Got Mine, nadie saltó, ni bailó, ni flipó con esos solos de guitarra y batería, en absoluto. No dejaron al personal aplaudiendo y con ganas de más, y con ganas de repetir y de seguir ahí otra hora mínimo. No, que va.

Muy buenos, muy, muy buenos The Black Keys, concierto que hay que repetir.


Comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: